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Sénior busca empleo… ¿qué contactos le hacen falta?

Sin contactos no hay empleo… Y si a esta dificultad se une el hecho de que los más veteranos encuentran más complicada la búsqueda… ¿cómo será el ‘networking’ eficaz? ¿Lo tienen tan difícil?

Suena injusto, y parece increíble, pero la importancia de los contactos en un escenario laboral de ofertas invisibles, que no se publican ni se conocen, hace que muchas de las estrategias tradicionales de búsqueda de empleo -incluido el currículo- se tengan por ineficaces.

Si el networking lo es todo -o casi todo-, ¿en qué lugar quedan los más sénior que pierden su empleo e inician una nueva búsqueda? Cabe preguntarse cómo han de ser las estrategias de esos profesionales veteranos; si sus redes de contactos son más eficaces y sostenibles que las de los Millennials; si vale la experiencia o hace falta mucho más.

Eva Collado, consultora estratégica de capital humano, explica que “en el momento en el que te das cuenta de que no has cuidado tu mundo de relaciones, estás más solo que la una. Esta realidad es triste pero, por desgracia, resulta más habitual de lo que nos podemos imaginar. Si nos pilla a una edad ya madura, la situación puede llegar a ser traumática. Es el momento fatídico en el que haces una lista de contactos a los que podrías recurrir y ves que son pocos e insuficientes para remontar el vuelo. Hay que saber hacerlo, y eso pasa por conocer cómo construir este mundo de relaciones, entendiendo los diferentes canales. Y para eso hay que adquirir competencias digitales y entender el funcionamiento de las redes para tener éxito”.

Un trabajo diario
Con independencia de la edad, Collado sostiene que “una buena red de contactos es algo que se debe cuidar todos los días (no sólo cuando la necesito o me quedo sin trabajo). Si no lo haces, los demás no entenderán que les pidas cosas. Si das, recibes. Si no das, te encontrarás con la callada por respuesta y la mayor de las indiferencias. Construir una red de contactos es un trabajo arduo en el tiempo, nada pasa por casualidad. Debe hacerse siempre, es una competencia profesional que debe crecer y avanzar”.

La experta insiste en la necesidad de cuidar a diario cada unos de los contactos que nos puedan asegurar el futuro. Una cosa es conocer a alguien y otra muy distinta es lograr colaborar con él.

Collado recomienda hacer un análisis de nuestra comunidad de influencia, siguiendo a personas y empresas objetivo. Es bueno relacionarse con ellos compartiendo sus contenidos, dejando comentarios en sus blogs corporativos, participando en los grupos de debate si estas empresas los tienen… Así se llama la atención y se muestra nuestra experiencia en el ámbito profesional. Y conviene retuitear sus noticias si son de interés, y compartir sus éxitos como si fueran nuestros.

A todo esto Collado recomienda que “cada vez que se emita una nueva invitación en LinkedIn para contactar, ésta se personalice. Hay que darle un contenido que llame la atención. Y cuando nos acepten, nunca se debe pedir trabajo en el siguiente mensaje. Antes hay que conocer al interlocutor, seguir su actividad y comentarla para entrar en una fase de confianza que luego permita ir más allá”.

Añade la necesidad de acudir a eventos en nuestro sector. Para obtener el máximo rendimiento es bueno contar con una persona objetivo, e interactuar con ella en la red. Y tras un evento hay que cuidar los contactos que se hayan obtenido para formalizar esa posible relación en las siguientes 48 horas.

Collado concluye que “el verdadero éxito de una marca personal 2.0 es acabar dando la mano en el 1.0, que es dónde las cosas suceden realmente”.

Barreras y resultados
Andrés Pérez Ortega, consultor en estrategia personal, coincide en que las redes implican trabajo, esfuerzo y preparación, y los resultados no son inmediatos: “Esa es una de las mayores barreras para los más veteranos, porque quienes están trabajando apenas tienen tiempo ni ganas de buscar ocasiones para establecer esas conexiones con gente nueva y, como consecuencia, su círculo se reduce al de su trabajo habitual y los contactos anteriores se van debilitando. Quienes han perdido su empleo desean resultados rápidos y consideran que el networking es una herramienta de márketing personal demasiado lenta. Consideran -equivocadamente- que las redes sociales profesionales en Internet son más cómodas y eficaces. Se olvidan que la conexión será más fuerte si se produce un encuentro cara a cara”.

Pérez añade que la gran ventaja de aquellos que tienen más experiencia en su sector es que el valor que pueden aportar es cada día mayor. Ese valor se traduce en conocer a otras personas y poder conectarlas, en información, en conocimientos, en consejos, en mentorización… Los sénior tienen el pegamento que permite tejer las redes.

Añade que los más veteranos deben diseñar una estrategia de contactos equilibrada entre lo real y lo virtual: “El profesional más joven puede ‘ocultarse’ tras un perfil en Internet en el que pueda poner por delante sus cualidades frente a su juventud, que puede generar algo de desconfianza. Pero el profesional sénior debería utilizar Internet como herramienta de contacto para pasar cuanto antes a la relación real, porque va a acelerar la generación de confianza y de sintonía con su interlocutor, que será su cliente o su prescriptor”.

Cambio de estrategia
Guillem Recolons, socio de Soymimarca, explica que “los desempleados sénior deben hacer frente a la realidad de que si el mercado no es capaz de absorberlos en un tiempo razonable, significa que no tienen las habilidades necesarias para competir con otros que luchan por la misma posición o que no se ajustan a un puesto de trabajo por razones subjetivas, tales como la edad o la apariencia”.

Recolons también sugiere que quizá el grupo de los sénior desconoce la forma de ejercer un networking efectivo, básicamente porque no lo ha necesitado durante su carrera. En este sentido, recomienda algunos cambios en la estrategia de contactos: Para empezar, nunca es tarde para adquirir nuevas competencias. Y eso es mejor hacerlo mientras se está activo.

También recomienda un estudio personal de debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades con ayuda de un mentor.

Eliminar la rigidez en la adaptación al mercado actual es otro consejo: Implica aceptar que se puede trabajar por proyectos, subcontrataciones, o emprender. Sin olvidar que es posible aceptar la idea de un cambio en el entorno, de presencial a online.

Además, al ofrecer experiencia es clave encontrar el foco de la misma. Recolons cree que haber trabajado 30 o 40 años no es un elemento decisivo hoy, pero existen empresas que buscan consejeros o asesores en áreas específicas, y esa es una oportunidad para los sénior.

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