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¿Cuántos geriatras necesitará España en los próximos años?

Al igual que con el futuro de las pensiones, quizá nunca hasta ahora había sido tan urgente replantearse el papel de la figura del geriatra en España. Era solo cuestión de tiempo, porque actualmente apenas hay 420 geriatras en el sistema público de salud (850 contando el sistema privado), frente a los casi nueve millones de ancianos. Una cifra que aumentará casi el doble en los próximos 30 años, según todas las previsiones.

Aunque en la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) no son proclives a hablar de cifras, el sistema sanitario público en estos momentos necesitaría multiplicar por dos el número de geriatras para cubrir, al menos, las necesidades actuales más básicas, asegura su secretario general, Primitivo Ramos, y “sería aún deficitario”. Y para los próximos años tendrán que habilitarse unas 1.200 plazas en la sanidad pública, como poco, para intentar abarcar la demanda que se avecina y, de paso, hacer más sostenible el sistema.

España está casi en pañales en esta materia. Ahora solo se titulan en el sistema educativo público unos 65 geriatras al año y apenas 38 hospitales cuentan con unidades docentes con plazas para formar médicos residentes, aclara Ramos. De hecho, muchos hospitales grandes no tienen servicios de geriatría, como el 12 de Octubre o La Princesa, y los mayores son tratados por médicos internistas y otros no especialistas en la vejez.

Geriatría apenas tiene cátedras
Es una especialidad a la que se le ha dado poca cancha en las universidades públicas, donde apenas existen cátedras, frente a las 300 cátedras que tiene Italia, o a Inglaterra, donde es considerada un eje clave. “Ser geriatra no es atractivo por desconocimiento, porque casi no tiene presencia en la medicina privada (donde se gana dinero) y no está rodeada del prestigio de otras especialidades como la cardiología o la neurología”, explica Pedro Gil, jefe del Servicio de Geriatría del Hospital Clínico San Carlos. Pero potenciar la geriatría “va a ser la única forma de solucionar el encanecimiento de la población”, añade, porque disminuye el número de ingresos de los mayores, reduce el consumo de fármacos y, lo que es más importante, mejora la funcionalidad y calidad de vida de los pacientes, el parámetro clave que guía esta especialidad.

Es más barato para el sistema que el geriatra trate a los ancianos, y por eso algunas comunidades autónomas, como Madrid, y algunos hospitales han abordado proyectos para crear unidades geriátricas para gestionar a este tipo de pacientes que, por lo general, sufren varias enfermedades y están polimedicados. En España, además de Madrid, que absorbe el 25% del total de las plazas, Cataluña, Aragón y Castilla-La Mancha también han apostado por la geriatría frente a otros sistemas sanitarios más reaccionarios, como el andaluz, donde los ancianos son atendidos por internistas, o el del País Vasco, que es muy deficitario.

El tratamiento personalizado reduce las urgencias
Choca porque está comprobado, según afirma Ramos, que el tratamiento de los ancianos por dispositivos geriátricos de apoyo desde el hospital reduce hasta un 35% el número de ingresos en urgencias, un 45% los ingresos hospitalarios y, además, disminuye el número de días que el paciente permanece ingresado, que suele oscilar entre los siete y los diez días.

Pero “la geriatría no solo optimiza los recursos”, dice Rosa Capilla, coordinadora de urgencias del Hospital Puerta de Hierro de Madrid. Simultáneamente, aumenta la calidad de vida de los pacientes, ya que “no se trata de dar años a la vida, sino vida a los años”, un concepto que podría definir de forma muy acertada la esencia de la geriatría.

Una de las particularidades del tratamiento geriátrico es que gestionan al paciente de forma transversal, global, teniendo en cuenta el punto de vista físico y funcional, psíquico y el entorno social, con el objetivo de mejorarlos, frente a otros especialistas que solo se centran en tratar las patologías que atañen a su especialidad, explica Gil.

“Es un plus de calidad que solo ponen los geriatras”, porque además solo utilizan los métodos terapéuticos y diagnósticos adecuados para el paciente, lo que, a juicio de Capilla, “ayuda a evitar el encarnizamiento con los ancianos”. “Muchas veces, los especialistas e incluso los familiares se empeñan en aplicar procedimientos muy duros para el paciente (colonoscopias, procedimientos intervencionistas, etc.), que son muy caros y encima resultan ineficaces”, comenta Capilla.

La atención integral de la geriatría con los diferentes niveles asistenciales (atención primaria, urgencias, asistencia a domicilio…), según los expertos, será una forma de hacer más sostenible el sistema sanitario en España, donde la tasa de vejez roza el 18%.

Los hospitales, rearme frente a la vejez
Puerta de Hierro es uno de los hospitales madrileños que recientemente ha puesto en marcha en las urgencias una unidad especial para el paciente institucionalizado (que vive en residencia), ya que en el área de influencia de este centro madrileño hay más de 100 residencias de ancianos y más de 14.000 mayores, con un alto grado de dependencia.

“Había que crear un circuito diferente para estos pacientes”, que suponen unas 450 visitas a urgencias mensuales, explica Capilla. En esta unidad se ve más pronto a los ancianos, se ha conseguido reducir a la mitad el tiempo de permanencia y las hospitalizaciones. Con 12 camas, este dispositivo realiza una valoración integral geriátrica y nutricional del paciente y se desarrolla un plan de cuidados de cara al alta, muy importante para evitar reingresos.

Además, han creado un protocolo de actuación para evitar el encarnizamientos con el paciente y han suscrito un acuerdo con Cruz Roja para derivar pacientes. La Comunidad de Madrid también ha tomado cartas en el asunto y ya trabaja en un proyecto para implantar dispositivos geriátricos en los hospitales 12 de Octubre, el Príncipe de Asturias y el mismo Puerta de Hierro, entre otros, antes de que acabe este año.

Por su parte, la Fundación Jiménez Díaz ha comenzado a incorporar geriatras para atender el portal sociosanitario en relación con las residencias, las consultas externas e interconsultas de pacientes ingresados.

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